EL TRASTORNO DE
DÉFICIT DE ATENCIÓN POR HIPERACTIVIDAD (TDAH)
Está considerado como un trastorno
neurológico que se diagnostica especialmente en la infancia, pero también se han evidenciado
algunos casos en la adolescencia y probablemente uno que otro en la edad adulta.
En principio encontramos que los niños que padecen de esta dificultad
generalmente tienen problemas para estar atentos ante cualquier acción que
deban realizar, debido a que se distraen con facilidad y se les hace complejo
tener concentración por cuanto sus deberes los dejan a medio terminar
demostrando dificultad ; esto es llamado (déficit de atención), posteriormente
se habla de que estos niños presentan una energía motora altamente excesiva
donde todo el tiempo están moviéndose de un lado para y el otro y muy poco
probable estén quietos; esto es conocido como (hiperactividad).
Así mismo se afirma que los niños y personas que se les ha diagnosticado
TDAH son bastante vulneradas y afectadas pues esto evidentemente afecta en
todos los ámbitos del desarrollo de su vida desde su desarrollo social,
cognitivo y emocional, generando que se angustien
con facilidad expresen sus emociones de una manera desordenada e intensa.
Estrategias pedagógicas para el
tratamiento en el aula de los estudiantes con TDAH
Al respecto conviene
decir que existen dos estrategias que se
han evidenciado de gran relevancia en los estudiantes con TDAH como lo son el manejo conductual en el aula y la capacitación
organizacional.
En concordancia el manejo conductual en el aula establece
unas pautas de comportamientos positivos para los estudiantes en las aulas de
clase, manejado desde una estrategia de recompensa o una tarjeta de informe diario, y desalienta sus comportamientos
negativos. Este enfoque dirigido por el maestro puede influenciar de manera
constructiva el comportamiento de los estudiantes, al aumentar su participación
académica.
En
cuanto a la capacitación organizacional esta creada con el fin de generar
nuevos aprendizajes en el estudiante y reducir las distracciones pues se les
enseña a los niños a organizar el tiempo, a planificar sus actividades, a
mantener sus materiales organizados; entre otras.
Por
consiguiente las dos estrategias necesitan ser manejadas desde personal
profesional y capacitado incluyendo a los maestros,
consejeros o sicólogos escolares y que sigan un plan específico para enseñar y
apoyar el comportamiento positivo.

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